¿canta y no llores?

Así se vivió la victoria de Trump desde México

El viento soplaba fuerte cuando empezó a caer la lluvia en la capital mexicana. Un mal presagio, tal vez.

Unas horas antes, varios estadounidenses aún intentaban de último minuto enviar sus votos a través de DHL en la Embajada de los Estados Unidos, pero fue demasiado tarde para algunos. Otras personas, con caras preocupadas y al tanto de la elección, esperaban en una fila para recibir sus visas.

Fuimos a una fiesta organizada por la Sociedad Americana de México para seguir los resultados de la contienda entre Hillary Clinton y Donald Trump. Hombres de negocios de México y Estados Unidos observan una pantalla en donde el presentador de CNN John King explica el mapa electoral de Estados Unidos.

“Hay muchos Trumpistas de closet aquí en México”, bromea Ricardo García, un consultor mexicano de fondos de inversión. Si Trump no hubiera insultado a los inmigrantes mexicanos y prometido construir un muro, tal vez México lo estaría apoyando, sugiere García.

“No importa quien gane esta noche”, señala. “México es el gran perdedor”.

El grupo pone shots de tequila sobre La Florida para "la buena suerte" pero minutos después el mapa electoral es un desastre.

El grupo pone caballitos de tequila sobre La Florida para "la buena suerte" pero minutos después el mapa electoral es un desastre.

“México siempre ha tenido un ojo en la elección presidencial de Estados Unidos”, dice Roger Kenyon, un inglés retirado de 75 años que trabajó en el sector energético de México. “Como el ex Presidente Porfirio Díaz decía: ‘Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.

Comienza el conteo de votos en Florida. Alejandro David, un abogado mexicano de 42 años, se tapa la nariz. “Se están cagando”, bromea sobre un supuesto olor a pedo y el nerviosismo de la gente.

El grupo pide cubas y tequila. Parece el inicio de una noche muy divertida, pero todo cambia cuando nos vamos de la fiesta y llegamos a Pinche Gringo BBQ, un restaurante estilo tejano en donde una multitud más joven y hipster sigue los resultados de la contienda presidencial.

El dueño del local agarra un micrófono y le pregunta a la gente en inglés: “¿Quién está listo para Hillary Clinton?” Gritos y aplausos. “¿Quién está listo para Trump?” Silencio y un par de abucheos.

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Todos miran los televisores mientras comen costillas de puerco y toman cerveza de barril. El dueño del bar colorea un mapa electoral azul y rojo en un pizarrón cada vez que se anuncian los resultados de los estados. Trump se lleva Ohio.

“Por lo general, los mexicanos no han estado tan nerviosos como mis amigos estadounidenses. Todos pensaban que Hillary iba ganar”, dice Jess Ballard, una analista financiera de Dallas que ahora vive en la Ciudad de México.

Su amiga y compañera de trabajo, Libertad Caro, de 27 años de edad, dice que el país entero ha estado al tanto de Trump desde las primarias. La angustia continua.

“Nos estamos preocupando cada vez más por cómo va la noche”, dijo Caro. “Por eso seguimos tomando”.

El silencio irrumpe en el bar cuando los analistas de CNN comienzan a colorear más estados en rojo. Wolf Blitzer anuncia otro resultado. Trump se lleva Florida. Muchos están pegados a las pantallas de su celular. El peso mexicano sigue desplomándose frente al dólar.

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La gente se empieza a deprimir. El dueño del restaurante apaga el sonido de las televisiones y le pide al DJ que toque un par de rolas para amenizar una noche trágica. ‘Fight the Power’ y ‘Get Jiggy With It’ suenan en las bocinas.

“Esta es la elección más vista que he vivido”, dice Andrea Carranza, una joven de 24 años de la Ciudad de México. “Es tan racista y nos odia tanto. No es que apoyamos a Hillary, solamente es que no queremos que él gane… el dólar se va a disparar”.

“La falta de reacción contra Donald Trump me ha dejado muy confundida”, dice Laura Navarro, una joven mexicana que trabaja como consultora de políticas públicas. “Pensé que el voto latino iba a ser una nueva fuerza política en Estados Unidos”.

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La gente abuchea y Trump sigue ganando más estados. Se siente un segundo aire cuando Hillary se lleva toda la costa del pacífico.

“¿Dónde chingados está el voto latino?”, alguien grita.

“No puedo ni imaginar cómo va a cambiar la imagen de Estados Unidos si gana Trump”, dice Jennifer Long, quien creció en Kansas y ahora da clases en una preparatoria de la Ciudad de México.

El dueño del bar toma el micrófono de nuevo y explica cómo funciona el colegio electoral ya que muchos mexicanos todavía se encuentran confundidos. La ventaja de Trump se extiende en el mapa de Estados Unidos.

“Tengo miedo por mi propio futuro y el de mi familia y amigos”, dice Alex Rogala, un californiano que ahora trabaja en la Ciudad de México.

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Nadie sabe qué hacer. Muchos mexicanos esperaban celebrar la derrota de Trump en el Ángel de la Independencia, pero sigue lloviendo y ya no hay nada que celebrar.

Parece que todo está perdido. Pero al más puro estilo mexicano, el humor muere hasta el final.

“¿Entonces ahora quién crees que tiene la primera dama más buena? ¿México o Estados Unidos?”, bromea un tipo mientras nos abrochamos las chamarras y nos preparamos para salir a la lluvia.