hay que aguantar vara

Las familias de migrantes mexicanos se preparan para Trump y sus promesas de campaña

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SAN FRANCISCO TETLANOHCAN, Tlaxcala – Estamos en la temporada de cosecha y la familia Mendieta trabaja arduamente para cortar el maíz de sus cultivos. Los Mendieta y sus vecinos extienden las mazorcas azules, rojas, blancas y casi negras en los traspatios de sus casas para que se sequen con los rayos del sol. El trabajo es lento y silencioso. La música de los camiones que pasan suena para luego perderse en la distancia. Pero no todos están tranquilos. El fantasma de la elección estadounidense ronda por el pueblo.

Cerca de diez mil habitantes viven en el municipio de San Francisco, el cual se encuentra cerca del volcán Malintzin y a media hora en coche de la capital de Tlaxcala. Ha sido un pueblo de migrantes desde los años sesenta. Los hombres empezaron a irse a Estados Unidos bajo el programa Bracero. Ahora hay mujeres, niños y jóvenes que se van al “otro lado”. Los que se quedan subsisten gracias a las remesas que sus familiares les envían.

Las familias ponen el maíz a secar.Martha Pskowski

Las familias ponen el maíz a secar.

“Este proceso electoral ha sido difícil”, me dice Jacquelin Mendieta, una joven de 20 años que trabaja en la milpa de su familia. “Ahora vienen las consecuencias. El precio del dólar va a subir y la canasta básica va subir para nosotros”.

“Muchos de nosotros dependemos de las remesas. No sabemos qué va a pasar con nuestra gente”, sentencia.

Jacquelin estudia Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Cuatro de sus siete hermanos han emigrado a Brooklyn, New Haven y Connecticut.

“No tenemos buenos trabajos o buenos salarios acá”, me dice Jacquelin. “El gobierno del municipio, del estado, no hace nada”.

Jacquelin me cuenta que casi todas las familias del municipio tienen por lo menos un familiar en Estados Unidos. Los que se quedan no tienen más remedio que trabajar en el campo, cultivando maíz, frijol, lentejas, habas y criando pollos, guajolotes y cerdos.

El gobierno estima que el 68.7% de la población del municipio vive en un estado de pobreza moderada o extrema.

Para enfrentar la falta de oportunidades, los Mendieta y varias familias se han agrupado en una organización conocida como la Asamblea Popular de Familias Migrantes (Apofam). La organización opera en los estados de Puebla, Tlaxcala y Guerrero y ayuda a preservar las tradiciones mexicanas en el exterior y a crear redes de apoyo con los inmigrantes mexicanos que residen en Estados Unidos.

Jacquelin posa junto el corral atrás de su casa donde su familia guarda a los animales.

Jacquelin posa junto el corral atrás de su casa donde su familia guarda a los animales.

“Trabajamos para rescatar las tradiciones que nos identifican pero que hemos ido perdiendo, como el mole y las fiestas que hacemos”, explica Yareli Roseta Cuapio, quien trabaja con Apofam. Dice que la organización también ayuda a las comunidades en ambos lados de la frontera a encontrar empleo y a integrarse socialmente.

En el municipio tlaxcalteca todavía quedan los restos de la celebración del Día de Muertos. El naranja del cempasúchil, flor que se cultiva en el pueblo, adorna varias tumbas.

“Hablé con uno de mis hijos”, me dice Paola Antonia Mendoza, una madre mexicana con cuatro hijos y dos nietos en Estados Unidos. “Me dijo: ‘Estamos aquí trabajando cómo siempre, nada ha cambiado pero a ver qué pasa después’”.

Sus hijos no han podido visitarla ya que están allá como indocumentados. Mendoza se muere por verlos pero a la misma vez tiene miedo de que un día toquen en su puerta porque ya los deportaron. También le preocupa que un día le deje de llegar el dinero que le mandan sus hijos. No está segura si Trump va a cumplir con sus promesas de campaña.

Muchas de las casas en el pueblo se han construido con el dinero de las remesas.

Muchas de las casas en el pueblo se han construido con el dinero de las remesas.

En 2015, 3.6% del PIB del estado de Tlaxcala vino de las remesas. En los primeros nueve meses de 2016, los tlaxcaltecas recibieron 173.7 millones de dólares en remesas, según las estadísticas del Banco de México (Banxico). San Francisco Tetlanohcan será de las comunidades más impactadas si Trump cumple su palabra de suspender o condicionar las remesas.

Y también le pegaría duro a todo México. En los primeros nueve meses de 2016, el país recibió más de $20 mil millones en remesas de los Estados Unidos, según Banxico. Las remesas ahora superan el total de otros ingresos que derivan de la venta de petróleo crudo y el turismo.

Sin embargo, San Francisco Tetlanohcan es un pueblo que sabe arreglárselas. Pero el miedo aún está ahí, latente, a la espera.

El hermano de Jacquelin, Daniel Mendiota, compra huitlacoche y flor de calabaza para preparar la comida.

El hermano de Jacquelin, Daniel Mendieta, compra huitlacoche y flor de calabaza para preparar la comida.

Las calles del pueblo siguen llenas de publicidad electoral del PRI, PRD, MORENA y el Partido Verde. La elección fue en junio pero nadie ha quitado la basura. Los políticos sonríen pero nadie les hace caso. El único político que importa aquí es Donald Trump y lo que decida hacer.

“La candidatura de Trump es algo que habíamos visto como un chiste, pero poco a poco se convirtió en algo serio”, me dice Marco Antonio Castillo, coordinador general de Apofam.

“Las familias lo han ido asumiendo”, dice. “Pero lo que está pasando ahora lo han visto antes, han vivido siempre la marginalización. Las familias han tenido experiencias de racismo. Ahora el discurso de Trump puede salirse de sus manos, el clima puede ponerse tenso”.

“Solo nos queda hacer más trabajo comunitario”, me dice Nezahualcóyotl Roldan, director de la Casa México USA, una ONG en Chicago que ayuda a migrantes. Roldan trabaja con michoacanos, jaliscienses, duranguenses, zacatecanos, poblanos y mexiquenses. Su teléfono no deja de sonar desde que Trump ganó la elección.

Roldan dice que las familias ya se están preparando. Me platica que ahora muchos migrantes mandan tarjetas de débito a sus familiares en México para que puedan sacar dinero sin depender de las empresas que hacen la transferencia de remesas como Western Union y Money Gram.

“Estamos en alerta. Por el momento el tipo de cambio nos ayuda, pero también nos duele”, dice Roldan.

Los dólares ahora valen el doble en México pero sabe que la inflación le pega duro a las familias que no reciben remesas.

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Roldan también está atendiendo muchas llamadas de mexicanos que tienen DACA — el permiso de trabajo y estancia que Obama creó mediante una orden ejecutiva para los jóvenes que llegaron a los Estados Unidos cuando eran niños. Es un programa que Trump prometió eliminar en sus primeros 100 días de mandato.

El drama electoral se ve muy lejos desde San Francisco Tetlanohcan, donde el sonido de los guajolotes irrumpe el silencio de la tarde. Los vecinos se saludan al caminar por la calle. Algunos se dirigen a las bodegas a guardar sus mazorcas y otros a la tiendita para comprar algún dulce o refresco. Los perros callejeros ladran pero no muerden.

Es un pueblo pobre pero digno.

“No queremos ver un San Francisco Tetlanohcan lleno de deportados”, dice Daniel Mendieta, hermano mayor de Jacquelin. “Yo me veo aquí, tenemos mucho trabajo que hacer”.