muro rosa

Un mexicano y un musulmán se juntaron para darle vida al absurdo muro fronterizo de Trump

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CIUDAD DE MÉXICO — El arquitecto y diseñador mexicano Leonardo Díaz Borioli cree que las personas realmente entienden las ideas hasta que las pueden visualizar. Por eso, cuando Donald Trump empezó hablar de construir un grande y bello muro en la frontera entre México y Estados Unidos, Díaz Borioli decidió crear un modelo conceptual para ayudar a los votantes a ver lo que llama la “infraestructura más cruel del mundo”.

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Díaz Borioli primero se reunió con su amigo Hassanaly Ladha, un académico musulmán que dirige un laboratorio de diseño experimental en la Universidad de Connecticut, y juntos le dieron vida a la propuesta de Trump usando tintes surrealistas.

Ladha, quien se especializa en filosofía arquitectónica, dice que quería “caricaturizar” las declaraciones xenofóbicas que Trump hizo a lo largo de la campaña y la idea de que los estados necesitan fronteras.

“Trump seguía hablando de un muro hermoso. Hablaba de un tipo de nacionalismo seductivo. Entonces queríamos hacer algo bello, para mostrar que tan peligrosamente atractivo y tentador puede ser un muro”, me dijo Ladha en una entrevista telefónica.

Ladha dice que se inspiró en las reservas de nativos americanos, los campamentos de concentración de los nazis y los campamentos de internamiento japoneses de Estados Unidos. Mezcló esos elementos para “capturar la magnífica perversidad” de la propuesta de Trump.

Díaz Borioli luego fue a México, donde presentó la idea ante un grupo de seis pasantes que trabajan en su estudio de arquitectura y diseño.

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“Les dije: ‘Señores, van a tener que diseñar el muro de Donald Trump para su próximo proyecto’. Pensaron que era de broma. Pero tampoco pensamos que Trump ganaría”, me dijo Díaz Borioli.

“Trump quería algo magnífico, entonces nos inspiramos en Luis Barragán, el arquitecto más famoso de México. Es reconocido por usar el color rosa mexicano. También incorporamos el estilo del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, que usa colores brillantes y basa su trabajo en imágenes poderosos y seductoras”.

“Trump puede hablar de políticas perversas porque la gente no las puede ni imaginar”, me dijo el arquitecto mexicano. “Entonces quería crear una visualización que acompañara sus palabras para que la gente pueda ver todas las locuras que ha dicho. Usamos elementos surrealistas y de realismo mágico y convertimos el muro en una cárcel de cuatro pisos”.

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Díaz Borioli dice que se imagina la cárcel fronteriza existiendo en tierra de nadie, un lugar donde las leyes mexicanas y estadounidenses no aplican para los presos. La cárcel puede llenarse con los 11 millones de inmigrantes indocumentados que Trump ha prometido deportar.

“Sería como Guantánamo”, explicó el arquitecto.

También elaboraron un plan para financiar el proyecto. Los prisioneros pagarían tanto la construcción como el mantenimiento del gran muro.

“Los prisioneros trabajan en maquiladoras”, dijo Díaz Borioli. “No se les paga y el producto que elaboran ayuda a subsidiar y pagar por el muro. También se integran centros de comercio y espacios públicos en el muro en ciudades como Tijuana, por donde pasa la infraestructura”.

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“Seis millones de empleados operarían la cárcel”, me dijo el profesor Hassanaly Ladha. “Calculamos todo para asegurarnos que se pagaría por sí misma. Costaría casi 390 mil millones de dólares para construirla”, dijo Ladha.

Díaz Borioli dice que el concepto es un ejercicio arquitectónico y una reflexión política.

“La arquitectura, como disciplina, siempre ha estado al servicio del poder”, me dijo el arquitecto. “Hitler tenía a su arquitecto, Albert Speer. Entonces estaba casi seguro que Trump conseguiría su propio arquitecto para diseñar el muro”.

“Las cárceles son las estructuras más perversas que los arquitectos pueden construir. Somos cómplices. Los arquitectos también han construido palacios y mausoleos para los tiranos. La infraestructura puede ser buena o mala; podemos construir una presa o un muro”.

- Leonardo Díaz Borioli

Tomó 400 horas terminar el concepto y se compartió en un sitio web a finales de octubre. La idea es que el muro rosa sea visto como una declaración política seria, pero no como un plan arquitectónico.

Pero ahora que ganó Trump, Díaz Borioli dice que otros arquitectos están viendo los planes del muro como algo bastante serio. Dice que el Instituto Americano de Arquitectos recientemente anunció que apoyará al Presidente electo en sus proyectos de infraestructura. También dice que una compañía israelí se mostró interesada en las propuestas de Trump sobre el muro durante la campaña.

Díaz Borioli asegura que la construcción del muro ahora es una posibilidad real.

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Cómo el equipo se imagina la propaganda del muro.

“Queríamos asustar a la gente con esto, pero no funcionó”, dijo Díaz Borioli.

Mientras tanto, el Profesor Ladha piensa que el concepto todavía puede servir para crear conciencia sobre la intersección entre la absurdo y lo real.

“Queremos que la gente piense que tipo de país queremos”, me dijo Ladha. “Al final del día, cuando expulsamos a otros, nos encarcelamos en una prisión de similitud y rechazo al cambio”.